Aún hoy, hay quien piensa que se pueden seguir diseñando proyectos de construcción y sus correspondientes planes de marketing inmobiliario sin tener en cuenta alfuturo propietario.
Es tal la cantidad de ofertas y la competencia es tan fuerte que no podemos dejar de intentar prestar el mayor nivel de servicio posible. Es probablemente por eso -por la competencia- que algunas empresas promotoras destinan importantes cantidades de dinero en campañas de publicidad y marketing inmobiliario para captar clientes, y cuando lo consiguen -cuando llega el momento de la verdad- y el potencial cliente llama o se acerca a la oficina de ventas quien debe gestionarlo (el vendedor) no lo hace correctamente porque no comprende el gran valor de un contacto positivo. Algo tan obvio como reconocer la presencia de un cliente en la oficina (un gesto agradable como un saludo cordial o una sonrisa), responder rápidamente a una llamada, tomar sus datos (cuánta empresas conocemos que no rellenan unos pocos datos del interesado que después se pueden aprovechar para otras promociones, y aún más, cuántas empresas toman esos datos pero no los registran o simplemente no los usan), o establecer sus necesidades satisfacer sus espectativas con la solución más adecuada para el cliente (no la que más interesa al vendedor), aunque no se quiera creer, aquí se puede marcar la diferencia.El area de marketing inmobiliario no tiene aún la importancia debida en las pequeñas y medianas promotoras. Y sin embargo lo más importante, más allá de los recursos y del volumen de negocio, es asumirlo como algo inherente a la propia actividad, con los cinco sentidos que nos permiten captar y procesar la información que recibimos del mercado para después comunicarnos con él.
Pero que quede claro, para ser eficaces todas las empresas deben asumir que su gestión diaria debe girar alrededor del cliente, que debe percibir que todo lo que se hace esta diseñado para él.
Si hay algún sector donde se puede mejorar, este es el inmobiliario, porque los únicos factores que se han considerado importantes hasta ahora en el marketing inmobiliario han sido:
Pero la fortaleza de la demanda ha empujado al sector a un nivel de baja competitividad en precio y de escasa diferenciación en el producto, y por tanto, a maximizar la rentabilidad (lo cual es bueno) olvidándose del cliente (lo cual es pésimo) e incluso del desarrollo de la propia marca (lo cual es peligroso).
La venta inmobiliaria está cambiando y da claras muestras de ello, por lo que las empresas inmobiliarias tienen que evolucionar porque si no lo hacen se quedarán detrás, y a estas alturas no se pueden conceder ventajas a la competencia.
El buen marketing -también el marketing inmobiliario empieza por un análisis DAFO (Debilidades, Amenzas, Fortalezas y Oportunidades).
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